De un sofá arruinado a una marca: la historia detrás de Gatitud
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Hace más de 12 años, Gatitud nació de una pregunta simple: ¿por qué los muebles para gatos tenían que elegir entre ser bonitos, funcionales o responsables con el planeta? La mayoría del mercado ofrecía solo una de las tres.
El primer rascador
Todo empezó en Medellín, con un prototipo de cartón corrugado hecho a mano para resolver un problema propio: un sofá destruido y un gato que simplemente necesitaba un lugar mejor donde rascar. Ese primer rascador nunca fue pensado como producto; era una solución doméstica. Pero funcionó tan bien que otros dueños de gatos empezaron a pedir uno igual.
De un prototipo a una marca
Con el tiempo, ese primer intento se convirtió en una línea completa: rascadores, gimnasios en MDF, comederos y camas, todos diseñados bajo el mismo principio original: cuidar al gato sin dañar el entorno que comparte con su familia humana.
Lo que no ha cambiado
Hoy Gatitud vende en tienda propia, en Puppis a nivel nacional, en Jumbo, Novaventa y Amazon USA. Pero el criterio de diseño sigue siendo el mismo que en aquel primer prototipo: materiales de bajo impacto, funcionalidad real para el gato, y un acabado que se integre en cualquier hogar.
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